lunes, 21 de octubre de 2013

Viento del Este


“Si cada vez que pensara en ti una estrella se apagara,
no hubiese estrella en el cielo que brillara…”
Anónimo

            Otra noche más de insomnio, y Tú que no te vas… una vez más en la que llegas y revuelcas mis emociones así como mi cuerpo, con esa tempestad que te caracteriza desde el día que te vi: impetuoso, intenso, inclusive violento al grado de hacerme gemir… recuerdo nuestro primer encuentro carnal: tú con tu camisa negra, jeans azul marinos, tenis negros, cabello alborotado como estrella de rock… el cielo rugía con furia en el exterior del bar avisando una tormenta que venía, como si supiera lo que se avecinaba entre nosotros…
-       ¡¿Qué onda?! ¡Me llamo Rubén!
-       … ¡Adriana!…
-       ¡¿Y qué onda, Adriana, que te trae por estos lugares tenebrosos?!
-       … ¡Nada, vine acompañando a unos amigos!
-       ¡¿Y te gusta el rock, Adriana?!
-       ¡La verdad no tanto, es que uno de ellos va a tocar ahorita!
-       ¡¿Y que toca?!
-       ¡La guitarra!
            Recuerdo tu voz ronca, rasposa por el cigarro y la cerveza, con tu arete en la oreja izquierda, tus tatuajes en los brazos, tu mirada profunda, con cierto toque de misterio… tan embustero como cualquier chico en ese lugar, pero tan atractivo para mí y para mis planes… sentía mi cuerpo temblar al sentirte cerca, con la necesidad de prender un cigarro para calmarme, con ganas de lanzarme sobre ti, pero mi educación me lo impedía, no sabría que pensarías de mi si hiciera eso… así pues esperé tu reacción, rogando porque tus instintos escuchen a los míos…
-       ¡Te invito una chela, amiga!, ¡¿cómo ves?!
-       ¡Ok, pero solo una!
-       ¡Ja, ja, ja, no muerdo si no me dan permiso!
-       ¡Ja, ja, ja, eso es bueno! – o no tanto… no te frenes… - ¡¿Tu vienes mucho aquí?!
-       ¡Un poco, la verdad es que toco aquí todos los jueves, aquí trabajo!
-       ¡Ah, órale! ¡Para venir a verte entonces!
-       ¡Estaría de pelos!
-       ¡Para organizarnos para el próximo jueves, ¿no?!
-       ¡Seguro que sí!
            Cómo olvidar ese momento… tu sonrisa iluminando mi noche, adornada con guitarrazos, golpes en la batería y un cantante con la voz de Topo Gigio tratando de imitar a Bon Jovi, las luces tenues iluminando tu rostro para que después, de golpe, una ráfaga te iluminara los ojos, tan profundos que podía perderme en ellos por siempre, aunque mis papás nunca te hubieran aceptado; tal vez hubiésemos huido lejos, los dos juntos hasta perdernos en la infinita nada… solo estando Tú y Yo juntos, fundidos el uno en el otro, entregándonos a nues…
-       ¡Oye, ¿donde andas que te pierdes cañón de repente?!
-       ¡No, en ningún lugar, jajaja, me quedo pensando de repente!
-       ¡¿En qué?!
-       ¡En lo que me gustaría hacerte…!
            ¡Nunca me había sentido más llena de vida! Mirar tu cara como se transformó en esa actitud de vampiro viendo a su presa, a punto de atacar, planeando su estrategia…

            De repente, al entrar en tu cuarto, al arrancarme la ropa, al aventarme a tu cama, al sentirte… el mundo se nubla… siento como mi ser se colapsa por completo… me entrego a ti, y siento nuestros cuerpos como si fueran uno, yendo al universo, sobrevol… ¡Demonios! Ya sonó el despertador, y apenas es martes. Esperemos la semana se vaya rápido, ¡ya quiero verte nuevamente! Pero bueno hay que arreglarse para trabajar un día más… porque esto de estar sola no es negocio…


Por Julio Flores. 

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